
Crístian Bertolo ha inventado el programa más
exitoso de la web. Es un programa por el cual se pueden retocar fotos célebres
del rock n´ roll utilizando cualquier tipo de cara. Es muy fácil de utilizar y está
disponible para todos los operadores, para Windows, Apple, Linux… El proceder
es muy sencillo. Consiste en retratar una cara cualquiera utilizando una cámara
especial que toma todos los relieves particulares de cualquier facción, la reduce a toda esa información en una larga
ecuación de ceros y unos que pasan a suplantar las facciones originales de los populares
retratados, y en pocos minutos lo tienes listo. Es una compleja cámara digital
y multifocal la que se utiliza, muy sofisticada, que se incluye en el costoso
precio final de la compra del programa, con su descarga y la concesión de los permisos
de uso que no te voy a detallar ahora mismo por temor a atomizarte con tanta
cháchara. Una vez instalado el programa en tu ordenador, se puede navegar por las
muchas carpetas de archivos fotográficos para elegir la estampa que más te
guste, donde se pueden encontrar, entre las más destacadas, las célebres fotos
de los Beatles en la época de Sgt Pepper´s, la famosísima de Jim Morrison
comiéndose la cámara sumido en éxtasis o la de Madonna, para el público
femenino, perpetuada con los dos conos puntiagudos de la época de Erótica. En
cualquiera de las fotos que elijas y pagues por sus derechos de explotación podrás
estampar tu horrendo careto. Es increíble. Y en la página web oficial de descarga
directa hay varios testimonios de anteriores usuarios, blogs de los
administradores y mucha información corporativa. Hay de todo. Cosas muy locas
se ven en el apartado de usuarios. Vi, me acuerdo, el resultado de una trucada
que mostraba a un chino de cara redonda recostado al lado de Yoko Ono en Ámsterdam,
sosteniendo un cartel que reza BED PEACE con barba y pelo largo y vestido de
pulcro blanco, por ejemplo. Cosas por el estilo. Solo hay que imaginárselo y
seguro lo encontrarás. Hay cosas bastante bizarras también. ¿Un negro de labios
gruesos hinchándosele la vena del cuello, y con el lóbulo de la oreja derecha
atravesado por un alfiler de gancho, gritando anarquía en el reino unido con
los ojos saliéndoseles disparados de las órbitas?. Si, claro. Y el programa es
muy exitoso. Es el invento comercial del momento. Ya están vendidas exitosas franquicias
multimillonarias en toda Europa, en Estados Unidos y en Japón; los chinos en
estos momentos están pujando la exclusividad de la explotación de los derechos
de su uso y comercialización en el Asia continental con los rusos, que no ceden
ni un milímetro en la puja por las ofertas que llegan a ser astronómicas, según
la revista Forbes del último Agosto. Cristian Bertolo inc. tiene sede en
Silicon Valley, California, y desde el año pasado cotiza en la bolsa de Wall Street. Este tipo es un genio, este Cristian Bertolo.
Es lo que opino y no soy el único. Un auténtico visionario.
Imagínate, puedes personificarte en la silueta
de Jimi hendrix cuando quemó la guitarra en el Monterrey Pop o ser el Elvis de
jailhouse rock que lo rompió todo. Imagínatelo, tus facciones, tus mismas y
personalísimas facciones, siendo parte del mito, de esas memorables
instantáneas que adornaron todas las paredes de la historia del rock y de la
cultura pop mundialmente conocida como contemporánea, para ser, limitándose el
usuario a dar unos cuantos clics, inmortalizada con tu jeta de mamerto y
decadente mamarracho fuera de onda y de todo sentido. Imagínate la foto de tu
vida, la que te marcó para siempre desde que la colgaste por primera vez en tu
habitación de adolescente y hasta que te fuiste de casa y la arrancaste con
bronca de hacerte mayor de edad para no volver nunca de los nunca más a ser el
mismo de antes. La foto grande del poster que te retorcía las tripas de intriga
cuando se colaba la luz del pasillo por debajo de la puerta, solarizando la
cara drogada del ídolo en la pared gris de esas profundas noches con la música
de radio de trasnoche pegada a la oreja, cuando tú intentabas hacerte eco de la
impenetrable noche del suburbio cerrando los ojos e imaginándote libre, parte
de los disparos que se oían a lo lejos, parte de la erección de la mañana
siguiente, del desdén que te provocaba todo ese rechazo que soportabas del sexo
opuesto por ser distinto, que te haría más fuerte al llegar la malograda
mayoría de edad que no querías y la penosa responsabilidad de ser uno más en la
carrera desesperada por supervivir en este mundo de mierda del que te ha tocado
ser parte. La foto que te ha marcado para toda la vida, trucada con tu estampa
de anti-héroe maduro y obsoleto a estas alturas, demasiado actual por la
extraña y decadente experiencia de verte joven y rebelde y eterno como siempre
quisiste ser y no te dejaron. Y el resultado final, es una foto que en absoluto
nada tiene que ver a las grandes expectativas que habías invertido en los
resultados, los que te envían enmarcados por correo certificado a tu domicilio
desde California, y que nadie, y te aseguro nadie, conocerá ni tendrá noticias
de que exista, porque te daría tanta vergüenza de mostrar tu tan poco glamuroso
asemejo con la estampa de Iggy en la portada de Raw Power que por eso la mantienes
escondida, muy escondida, fuera del alcance de cualquier conocido o amigo de la
adolescencia o relativo bajo cinco llaves, en una caja fuerte de un banco suizo
muy importante, seguro y respetable.